Ciclo: «Mujeres y sus saberes»: Alicia Vega y Patricia Chavarría

Posteado el martes 29, diciembre, 2020

«Mujeres y sus saberes» es el nombre del proyecto cuyo objetivo es dar a conocer mujeres profesionales que a través de sus prácticas artísticas hayan difundido un contenido que constituye un patrimonio para Chile. Las seleccionadas del año 2020 fueron Alicia Vega y Patricia Chavarría.

Alicia Vega y Patricia Chavarría son las mujeres seleccionadas para inaugurar nuestro ciclo anual permanente denominado «Mujeres y sus saberes». Ambas participaron en una entrevista realizada por nuestra directora Cecilia García – Huidobro, donde hicieron un recuento de su trayectoria, sus motivaciones y sus reflexiones.

Mientras que Alicia Vega es considerada una de las principales promotoras de la apreciación cinematográfica en Chile como un método de transformación social, Patricia Chavarría es folclorista e investigadora de la cultura tradicional y campesina.

En 1979 Alicia Vega publicó “Re-visión del cine chileno”, un libro que aborda la industria cinematográfica nacional. En 2006 publicó “Itinerario del cine documental chileno 1900-1990” un registro técnico y de análisis de los 259 documentales que se habían hecho en Chile en esa época. Ambos libros son excepcionales y dan cuenta de la gran labor y capacidad investigativa de Alicia.

Sin embargo, lo que consagró a Alicia como la gran académica y difusora de cultura que es hoy, fue la creación del Taller de Cine para Niños en 1985, donde durante treinta años impartió conocimientos de cine a niños en situación de pobreza de Santiago, siendo el año 2005 el último de ellos. Su legado artístico y educacional de Alicia alcanzó a más de 6 mil niños, muchos de los cuales nunca habían visto una película.


Patricia Chavarría, por su parte, inició su acercamiento al campo a los 18 años, donde a través de la convivencia con diversas comunidades rurales se involucró y conoció la cultura campesina, sus manifestaciones, la manera en que veían el mundo y la forma en la que se desarrollaba la figura femenina en la música popular.

Desde ese momento no dejó de difundir la cultura campesina a través de libros, discos, artículos y recolección sonora, fue directora artística de talleres folclóricos, como el “Millantú”, y fue asesora de diversos programas culturales de televisión. Por su gran aporte a la cultura fue reconocida con el Premio Nacional de Folclor en 2005 otorgado por el Sindicato Nacional de Folcloristas, también con la Medalla al Mérito, Mención Investigación, otorgada por el Consejo Chileno de la Música (filial del Consejo Internacional de la Música de UNESCO), con la medalla Bicentenario en 2010, el Premio a la cueca “Samuel Claro Valdés” (2011) y el Premio Margot Loyola en categoría investigación en 2016, entre otros reconocimientos hacia su trayectoria.

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